A veces juego con ella cuando nadie me ve, cuando se refleja en charcos de lodo, cuando el mundo deja de mirar por un momento, soltando el aire contenido.
En la oscuridad, entre sueños, podemos hablar. Le cuento de mi día, y a veces hablamos del día que murió.
En la oscuridad, entre sueños, podemos hablar. Le cuento de mi día, y a veces hablamos del día que murió.
A pesar de mi tristeza, ella insiste en que no está del todo muerta. Dice que una parte de ella vive en mí, en mi sombra, desde ese día del accidente.

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